OLYMPUS DIGITAL CAMERAAntonio A. Martino

Entre el pasado y el futuro, de Charles François cita:

“Estamos viviendo en lo que es probablemente una época de transición. Nuestra creencia en un eterno y la progresión y el crecimiento inevitable, generalmente llamado “progreso”, podrían resultar ser una ilusión, en una perspectiva histórica….

El nacionalismo, la fuerza ideológica que dieron forma a la moderna nación-estado, primero en Europa y Latina y más tarde en el resto del mundo, está en decadencia. Como dijo Bertrand de Jouvenel, el Estado moderno es demasiado grande como para manejar las cosas pequeñas y demasiado pequeño para manejar los más las más importantes…

Esta evolución general parece ser irreversible ya que estamos avanzando rápidamente hacia la sociedad planetaria global, bajo el impulso de la información moderna y tecnología de la comunicación….
Como sistemistas y cybernetistas, llevamos una responsabilidad social evidente: debemos tratar de entender lo que está pasando y que estos cambios nos están llevando…

Siendo una mera hipótesis de que podría llegar a ser una realidad sólo si nos logran escapar dos peligros muy serios… El primero, por supuesto, es autodestrucción nuclear total y fatal, se activa por algunos ideólogos tontos o líderes políticos irresponsables. La segunda es una reacción más o menos grave de los efectos ecológicos, eso podría traernos de vuelta a la fragmentación regional o local, y una renovación de formas medievales, antigua o incluso prehistórica de la vida…

Un estudio sistemático de la historia de China será muy útil en este caso, porque China es el único sistema humano y el medio ambiente con una continuidad casi ininterrumpida de 3,500 años y, al mismo tiempo, el más grande y más complejo durante ese período.”

No caben dudas que estamos en una era de transición. La cultura como conjunto de valores que ha predominado en los últimos 500 años está en crisis. Lo que se conformo como el predominio del mundo occidental, con orígenes en Europa y a partir del Renacimiento como modo de organizar naciones, países, formas de vivir, formas de consumir, la energía, la salud, las creencias, el transporte, el trabajo, la política, la burocracia, los conflictos, el derecho las formas artísticas; en fin, todo lo que llamamos cultura, padece una profunda crisis. Cualquier sistema social es un conjunto de normas de las cuales depende su autopoiesis.  En todo sentido el mundo se ha vuelto instantáneo y las tendencias son supranacionales pero no sabemos en qué va a terminar todo esto ni por cuales caminos. El consejo de Charles es actual y concreto: debemos tratar de entender lo que está pasando y donde nos llevan los cambios. Pero es una tarea ardua y tal vez excesiva para un estudioso aislado o un pequeño grupo de estudiosos.  Los peligros extremos están expuestos con claridad: la destrucción total o una regresión de fragmentación feudal. La pista también está indicada: China ese enorme coloso con 3.500 años de historia con  1 354 000 000 habitantes, sobre los 6.000 millones de la Tierra, es un fenómeno destinado a influenciar nuestro futuro. Sobre todo en un mundo que para el 2025 se presume de 8.200 millones.

En los momentos de mayor tribulación nos quedan los métodos de los que Charles siempre se sirvió y ahora volverían a plantearse. Galileo escribió: “mide todo lo mesurable y trata de tornar medible lo inconmensurable”. Siempre sirvió pensar  en los agentes cognitivos: ¿Qué cosa? ¿Quién?  ¿Cuánto? ¿Cómo? ¿Dónde? ¿Por qué? ¿Cuándo? Y sus combinaciones: ¿Por qué no? ¿Quién para qué cosa? ¿Dónde,  Cómo y cuándo? Etc. En el estudio de la cosa aparece el sujeto; el cómo describe las relaciones entre sujetos, sujetos y objetos, objetos y otros objetos. Donde y cuando constituyen el conotopo (espacio tiempo) y son dos de las intuiciones a priori de Kant donde colocamos nuestros escenarios para observar. El por qué reenvía a causalidad y a como ponemos las cosas en orden. Quien remite a un agente que puede abrir la reflexión teológico filosófica, o política o simplemente organizativa.