He traducido el trabajo que figura  más abajo con la expresa autorización del Profesor Ervin Laszlo porque me ha parecido que  sistemistas y cibernetistas que no dominan el idioma inglés no deben dejar de tomar conocimiento de las importantes consideraciones del Prof.Laszlo en este corto pero sustancioso artículo, publicado en inglés en la Revista Systema Volumen2,2014 (http://www.systema-journal.org/issue/view/22)

 

El mismo está basado   en el discurso de apertura del “European Meeting on Cybernetics and Systems Research(EMCSR)”  en 2012 e ilustrado en su versión en idioma inglés con diapositivas usadas en esa presentación. El discurso de apertura fue patrocinado por el Bertalanffy Centre  for the Study of Systems Science (BCSSS)

 

Ervin Laszlo es filósofo, e importante sistemista que ha publicado 54 libros traducidos a 22 idiomas, editor de otros 30 volúmenes incluyendo una enciclopedia en 4 volúmenes y más de 400 “papers”. Es PhD de la Sorbona. Fue nominado para el Premio Nobel de la Paz en 2004 y re nominado en 2006. Su mail es ervin@ervinlaszlo.it

 

Su trabajo es un verdadero llamado a toda la comunidad sistémica para que encare la tarea de alertar al mundo sobre la continuación del enfoque de nuestra civilización y cultura que puede llevarnos a la extinción de ésta o aun más lejos.

 

Las diapositivas que figuran en la edición en idioma inglés no las he incluido en el presente por las dificultades de presentarlas traducidas y porque un análisis de las mismas revela que tienen poca coordinación con el presente trabajo, sin perjuicio que hayan sido, probablemente, eficaces en la exposición  oral.

Agradezco Al Prof. Enrique Herrscher la revisión y correcciones hechas a esta traducción mía.

 

 

Información y coherencia en la Naturaleza; y el cáncer de la incoherencia entre humanidad y mundo

Por Ervin Laszlo

Fundador y Director del “The Laszlo Transition World Center”, Gilleleje, Dinamarca y fundador y presidente del Club de Budapest, Hungría, ervin@ervinlaszlo.it

 

Resumen: La presencia de información en sistemas naturales no está limitada a informa- ción genética: todos los aspectos del funcionamiento de los sistemas que surgen y evolu- cionan en la naturaleza implican la presencia de información (donde información es usada en un sentido análogo al empleado en sistemas de software: es lo que codifica la conducta del hardware), en este caso los sistemas que se manifiestan en la naturaleza. Un indicador clave en este caso de la presencia y lo adecuado en estos sistemas es la coherencia dentro y entre los sistemas (donde “coherencia” es entendida como la mutua respuesta de cada parte de un sistema con relación a  otra parte de ese sistema, así como en relación con otros siste- mas en el ambiente), coherencia basada en la información es un  sine qua non de la persis -tencia y desarrollo de los sistemas en la naturaleza. En la biosfera  la información presente en los sistemas asegura su salud y viabilidad. Especies operando con información imperfec- ta son menos-que-de manera óptima coherentes y son, en última instancia, eliminados por la selección natural. En el mundo humano, sin embargo, incoherencia entre humanos, e incoherencia entre humanos y otros sistemas naturales, es mantenida artificialmente, haciendo peligrar la coherencia total de la red de la vida en la biosfera. Con la base infor -mativa de la civilización contemporánea la humanidad representa un cáncer más que un factor positivo en la red de la vida. La restauración de niveles adecuados de coherencia en el mundo humano ha devenido ahora en una precondición de prosperidad, y en el largo plazo, hasta de supervivencia en la biosfera.

Palabras clave: información, coherencia, incoherencia, biosfera, mundo humano.

 

Es evidente que nuestro modo de vida no es sustentable a escala global, pero más que eso, hemos arribado ahora a lo que puede ser considerado la “cúspide de la insostenibilidad”, en la cual nuestro modo de vida ha generado  amenazas inmanentes no solamente a nuestra propia existencia sino también a la del ecosistema global.

Mi reacción a esta situación es un doble interés: entender el mundo y cambiar el mundo.

A la luz de esta motivación, la pregunta central es: “ En que pueden contribuir las comu- nidades sistemistas y cibernetistas para ayudarnos a  trascender la cúspide de la insoste- nibilidad?”

Mi respuesta es que modelos sistémicos y una visión sistémica  del mundo  (Laszlo, 1972)  son esenciales  para encarar tales cuestiones[1]. La cuestión de la insostenibilidad es un problema sistémico y la cuestión de la insostenibilidad global significa que tenemos un problema de todo el sistema. Podemos encarar esto en una variedad de formas, pero la observación principal que podemos hacer es que el sistema global es un sistema abierto disipativo en los sentidos definidos por Von Bertalanffy (1950)) y Prigogine (1971). De hecho el universo entero consiste de sistemas abiertos – sistemas que tienen flujos de información y energía a través de sus límites. En un sistema abierto  disipativo, la exis- tencia coherente del sistema depende críticamente de los equilibrios entre estos flujos de información y energía.

La coherencia de sistemas es una expresión de la significancia de la relación entre el todo y las partes de un sistema.  Cuanto más grande es la coherencia, más altamente sintonizado está el sistema con su coordinación interna, así lo que sucede a una  parte influencia todas las otras partes.

Los sistemas disipativos utilizan energía libre para mantenerse en lo que se llama “el tercer estado del equilibrio termodinámico”. Este es un estado en el cual el sistema mantiene un alto nivel de orden (baja entropía), lejos del equilibrio termal y químico. Un sistema cerra- do evolucionará hacia un máximo de desorden de acuerdo con la segunda ley de la termo- dinámica, pero debido a su apertura los sistemas disipativos pueden mantener su organi- zación interna utilizando flujos de energía desde y hacia el ambiente.

Este proceso sistémico disipativo mantiene el orden del sistema a costa del orden del ambiente, de manera que la segunda ley de la termodinámico no se encuentra violada.

Los sistemas disipativos son conocidos también como “sistemas sintrópicos” siendo la sintropía la entropía negativa (desorden) que estos exportan a fin de mantener su propia entropía (orderedness) alta. Los sistemas sintrópicos pueden estar cada vez más lejos del equilibrio termodinámico, esto es, aumentar su nivel de orden (orderedness). El tercer estado de equilibrio termodinámico proporciona el mantenimiento de la dinámica sistémica lejos del equilibrio – una precondición de los sistemas vivientes.

La coherencia sistémica es obtenida cuando todos los elementos de un sistema se encuen -tran tan sintonizados unos relativos a los otros que conjuntamente mantienen al todo como un sistema disipativo fuera del equilibrio. En un sistema coherente todos los elementos ope- ran de común acuerdo unos con otros.

Cuando todos los sistemas en un sistema mayor (un super-sistema) son coherentes a través de sus dominios sistémicos, usted tiene super coherencia. La red de la vida en la Tierra es un ejemplo de un sistema super coherente.

Sin embargo, la superposición de sociedades humanas por encima de los sistemas de sopor- te vital de los supersistemas coherentes en la Tierra ha creado un  enorme problema. Los sistemas humanos son potencialmente un insumo catastrófico para la super coherencia del super-sistema de la Tierra.

La naturaleza y conducta de un sistema humano no son solamente determinados por códigos genéticos sino también por la sociedad. La sociedad no está solamente codificada por información genética sino por información consensual, representando nuestras culturas. La cultura es la suma total de conocimiento que codifica la conducta de la sociedad y de los individuos dentro de ella. Los códigos culturales pueden ser desarrollados y propagados muy rápidamente, y esto es una gran ventaja evolucionaria. Empero, hay una desventaja potencial en la rapidez de la propagación de códigos culturales  en que pueden salir en direcciones no evolucionarias. Direcciones no evolucionarías como la tecnología que sirva a sus propios valores y propósitos a expensas de otros, pueden ser mantenidas un tiempo, pero ello no es sustentable.

Sin embargo, queda como una pregunta  profunda del sistema  sobre qué bases puede ser evitado el ser llevado a tales trampas evolucionarias. Una posibilidad la constituye nuestro instinto básico de propósito humano como mecanismo de dirección para evitar la perpe-tuación de esta historia de errores.  Tales instintos pueden proveernos con referencias creí -bles en áreas en las cuales no tenemos aun una  teoría científica de referencia, porque son adaptaciones evolucionarias  que reflejan la realidad en la cual vivimos, como argumentó Bertalanffy (1955) sobre la base de trabajos de Lorenz (1943).

Desde la Segunda Guerra Mundial, a nivel del sistema socio-económico, los errores de nuestros sistemas culturales han creado incoherencia con la tierra viviente. Esto es peli- groso porque el proceso evolucionarlo mantiene la viabilidad de los sistemas mediante un desarrollo meta-estable no lineal.  En puntos de bifurcación, un   sistema no puede mante- nerse en su estado actual ni puede revertir a un estadio previo – en cambio, se han esta- blecido atractores que guían al sistema a través de bifurcaciones evolucionarias cada vez más lejos de su anterior balance dinámico.

La degradación de la coherencia sistémica aumenta la inestabilidad del sistema, y esto a su vez lleva a mayores fluctuaciones que pueden hacer peligrar la viabilidad del sistema. Dado el alcance global de la especie  humana, la actual inestabilidad de los sistemas sociales humanos amenaza la coherencia del Sistema Tierra.

Podemos predecir lo que puede suceder cuando una especie global se  desestabiliza en un sistema en el cual se encuentra altamente integrada. Claramente tenemos dos opciones: o bien creemos que no podemos trascender  la crisis y deviene un futuro auto-cumplido, o tratamos de encontrar una vía hacia la sustentabilidad y coherencia.

La opción evolucionaria es crear un futuro viable, pero  nos corresponde a nosotros dise -minar innovaciones culturalmente codificadas que hagan esto posible. El espacio para la búsqueda es enorme en este tiempo sobre la Tierra. Necesitamos urgentemente  encontrar un atractor que pueda mover el pensamiento humano hacia adelante, hacia una ruptura.. No tenemos mucho tiempo para hallar un escenario de ruptura, y la alternativa es una descom- posición sistémica.

Nos hemos ya movido desde una cosmología y un sistema de gobernancia guiados mitoló-

gicamente hacia  uno teológico y luego a uno lógico. Ahora debemos movernos más allá de la dispersión cancerígena de sistemas humanos incoherentes en su contexto de vida. Esto va a implicar movernos hacia un sistema de gobernancia y una cosmología que sean holísticos y afirmativos de la vida culturalmente codificados.

La humanidad ha creado cada vez más sub-sistemas que han crecido a expensas del resto de los sistemas que la albergan. Los sistemas financieros y bancarios, junto con los grandes sistemas gubernamentales, crecen a expensas del resto. Esta tendencia hacia la concen -tración de recursos en pocas manos genera un sistema incoherente que se auto-reproduce. Esto es exactamente como se desarrolla un cáncer.

Los sistemas humanos contemporáneos son coherentes en sí mismos pero dentro de su contexto son cancerígenos.

Lo que hay que hacer en forma positiva es volver a hacer coherente el super-sistema. Pero no debemos asumir que esto lo podemos hacer simplemente prescribiendo “Acciones po -sitivas”. Para crear estructuras que podamos incorporar en super-coherencia respecto del planeta, debemos volver a las intrínsecas relaciones internas de la vida. Debemos recobrar nuestra pertenencia, nuestra integralidad con la red de la vida.

La nueva cultura global debe estar basada sobre las aparentemente esotéricas nociones de amor, ser uno mismo, empatía y compasión. Debemos convertirnos en miembros conscien- tes de una red integral de vida en este planeta. Debemos alejarnos de una dirección de la humanidad centrada en sí misma y crear una cultura de coherencia y super-coherencia.

El cambio requerido es una transformación cultural. Esto debe producirse a través de un cambio en nuestra conciencia – un cambio consciente en nuestros valores, percepciones y aspiraciones.

Debemos reconocer que la vida no es una anomalía ni un evento casual. En cambio, emerge cada vez que la coherencia lleva a un sistema super-coherente. Sin embargo, entra en riesgo cuando se topa con incoherencia sistémica. Es importante observar que el problema de la creciente incoherencia no es un problema competitivo – la competencia dentro de un sis -tema es saludable siempre y cuando no exceda los límites de los parámetros de viabilidad del sistema mismo. Los fenómenos cancerígenos exceden esos límites. No se puede man- tener un cáncer, porque el sistema que lo sostiene será destruido por él.

El cuadro de referencia para la viabilidad de la especie es la biosfera. Tenemos que mantener esto para mantenernos a nosotros. El sistema más grande es siempre el marco de referencia para la viabilidad de cualquier sistema.

Los humanos son al mismo tiempo sistemas biológicos y sistemas culturales.  Confiamos en la biosfera para sobrevivir, de modo que nuestra cultura debe ser compatible con sus límites operacionales. Cuando la cultura del sistema humano es, en sí mismo, el problema, tenemos que evolucionar la totalidad del modelo de las relaciones entre humanidad y am -biente.

El foco actual de maximizar intereses de corto plazo es un modelo canceroso del sistema global humano. Es funcionalmente equivocado, y si hemos de sobrevivir tenemos ahora que desarrollar nuevos modelos  de relacionaros con nuestro super-sistema. El crecimiento de la población humana está aumentando la tensión sobre el super-sistema, pero el crecimiento de la población no es, en sí mismo, el problema. No es acerca de las cantidades, sino acerca de las relaciones: el problema no es cuantos son, sino que es lo que están haciendo aquellos que están ahí.

No podemos solucionar nuestros actuales retos, manteniendo justamente nuestros históricos modelos operacionales. Necesitamos ahora una mutación cultural, porque ya no podemos sobrevivir solamente emparchando el marco cultural de la humanidad con referencia a desarrollos locales. Estamos ahora en un punto en el cual tenemos que cambiar la orien- tación total de la humanidad, y esto es un problema cultural.

 

REFERENCIAS

Aerts, D., Apostel, L., De Moor, B., Hellemans, S., Maex, E., Van Belle, H., & Van der Veken, J. (1994). Worldviews: from fragmentation to integration. Brussels: VUB Press.

Glennan, S. (2010). Mechanisms, causes, and the layered model of the world. Philosophy and Phenomenological Research, 81(2), 362–381

Heylighen, F. (2000). What is a world view? In F. Heylighen, C. Joslyn, & V. Turchin (Eds.), Principia Cybernetica

Web (Principia Cybernetica, Brussels), http://cleamc11.vub.ac.be/WORLVIEW.html.

Laszlo, E. (1972). Introduction to Systems Philosophy: Toward a New Paradigm of Contemporary Thought. New York N.Y.: Gordon & Breach.

Laszlo, E. (2001). Macroshift: Navigating the Transformation to a Sustainable World. San Francisco: Berrett-Koehle Publishers.

Laszlo, E. (2006). Science and the Reenchantment of the Cosmos: The Rise of the Integral Vision of Reality. Rochester  Vt.: Inner Traditions.

Laszlo, E. (2008). Quantum Shift in the Global Brain: How the New Scientific Reality Can Change Us and Our World. Rochester, Vt.: Inner Traditions. Hay traducción española,”EL CAMBIO CUÁNTICO”, Editorial Kairós, 2009

 


[1] Ya desde hace 40 años (1972) venía sosteniendo una cosmovisión sistémica, o –mejor – una Filosofía Sistémica. Alentadoramente, desde entonces ha habido un persistente interés en cosmovisión sistémica (p. ej. Aerts et a, 1994; Heylighen, 2000; Vidal, 2008; Rousseau, 2014), y finalmente la perspectiva sistémica ha alcanzado la corriente central de la metafísica (p. ej. Glennan, 2010).

 

Dr. Ernesto Grün

Mayo 2014

grun.ernesto@gmail.com

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