Florida, Casa Municipal de Cultura, 11 de mayo 2001-05-09
Rodolfo Porley Corbo / Comunicador Investigador Independiente

Silencios de SalsipuedeS

Silencio UNO: Más de siglo y medio
1831-1989

158 años de olvido público, roto en Flores con la organización del primer
núcleo de descendientes, inaugurando recordatorios cada 11 de abril.

Silencio DOS: Primer homenaje
12 de abril de 1997.

Primer homenaje público junto al Salsipuedes, repetido anualmente en torno a
cada 11 de abril.
Fue iniciado con una aproximación directa, sin proclamas ni conversaciones,
a los montes y aguas del Salsipuedes, de uruguay@s de diversos pagos,
edades, credos, ideas, estratos sociales, individuales o en grupos
familiares. Silencio que al poco se transformó en un Grito desde El Adentro
en Durazno y en Uruguay Entero.

Silencio TRES Visiones estrechas
1831 hasta fines del milenio.

Reducción extrema o ignorancia del tema en las cátedras, aulas liceales y
escolares, investigaciones curriculares, trabajos arqueológicos y
etnohistóricos, textos. Roto progresivamente a partir de 1984 desde la
dramaturgia, literatura, investigaciones, publicaciones y comunicaciones
extra-académica, periodísticas impresas o audiovisuales, lanzando a
texto expreso en 1997 un Jaque al Silencio, irreductible, insobornable, en
crecimiento irrefrenable.

Silencio CUATRO Omisiones y desviaciones
Al presente.

Silencios de los articuladores de la historia oficial, inclusive de los
acusados y desafiados públicamente y a nombre propio a polemizar desde el
sábado 28 de febrero de 1998. Como el Lic. Oscar Padron Fabre, quien
precisamente el 11 de abril de 1997, en el polo opuesto del primer homenaje
colectivo que se organizaba en Salsipuedes, afirmó: “Una cosa que se suele
olvidar cuando se habla del exterminio de los charrúas en Salsipuedes es
que una lucha de indios contra indios y es el último capítulo de un largo
litigio, entre grupos cazadores y grupos agricultores, que tiene raíces
pre-hispánicas.” En la Entrada Seis del Laberinto de Salsipuedes, en
artículos excepcionalmente firmados por mi y por Gonzalo Abella, expusimos
lo que interpretamos que eran falsificaciones sino ridiculeces o
arbitrariedades personales del historiador riverista. “La conspiración
anticharrúa, que en realidad es antiartiguista, debe ser abierta en polémica
publica”, insté finalmente.. Silencio desde hace cuatro años.
Silencios , en fin, de los articuladores de la insólita “arqueología
gubernamental” creada en Uruguay según lo denunciara en 1997 el Lic Mario
Consens.
En cambio, varios de ellos han producido mucho ruido confusionista,
desviacionista como el grito del tero.
– tratando de denigrar la sensibilidad revisionista, ignorándola,
deformándola y/o calificándola despreciativamente;
– priorizando otros centros de investigación (todos de indudable interés),
– manipulando por medio de establecer una contraposición a las ideas
superficiales y románticas sobre lo “charrúa” fabricadas desde fines de
siglo XIX y los actuales horizontes del conocimiento arqueológico que llevan
la antigüedad de rastros humanos a 12 o 13 mil años, Con lo que se subraya
la “insignificancia” de estos 500 años de indígenas históricos. De esos
“pocos, sucios, primitivos, inconvertibles e irreductibles guerreros”. Que
además, ha dicho un reciente Sr.Presidente, tuvieron la mala suerte de morir
todos de “gripe”. Y ¿por qué no pudieron dejarnos nada? Gran parte de los
uruguayos lo sabemos ; fuimos a la escuela donde se nos normalizó para amar
la civilización contra la barbarie de esos gauchos semi indios que
persistían en no engriparse.
– Y fue un reconocido inspector nacional de enseñanza primaria y
normalizadora, cuyo nombre Orestes Araujo homenajean tantas chapas de las
calles y nombres de escuelas, quien en su libro Etnología salvaje. Historia
de los Charrúas y demás tribus indígenas del Uruguay”, dejó escrito desde
1911 una de las bases de la historia oficial. En las pequeñas 140 páginas
del librillo repite unas diez veces su tesis de la “notoria inferioridad
mental” de todos nuestros indígenas.
– Selecciono y leo textual: “los naturales de Uruguay se encontraban en un
grado de inferioridad tan evidente que deben colocarse entre los pueblos más
atrasados de América (…) debemos atribuir su gran estado de atraso a la
notoria inferioridad mental que los caracteriza (… la prueba de ello la
encontramos en que casi todos los autores (Félix de Azara, General Antonio
Díaz, etc) están de acuerdo en que los charrúas no tenían ninguna
divinidad, no tenían religión.”
86 años después, como tambien lo indicáramos en el Laberinto, en charla en
el Ateneo de Montevideo será el mismo Oscar Padron Fabre quien persistirá en
este tipo de silenciamientos, diciendo: “Los charrúas carecían de
inteligencia, sólo tenían viveza (…) si bien Artigas los utilizó en sus
ejércitos, los charrúas no resultaban eficaces por ser desordenados y faltos
de disciplina”

Silencio CINCO Terror estatal despertó conciencias
1973-1984

El Silencio impuesto por el terror estatal cuando intentó un culturicidio
con rasgos de genocidio, tuvo facetas contradictorias. Por un lado,
Clausurando o censurando no solo la información, sino la libertad de
cátedra, de aula, de reunión no solo la de opinión o gremial sino hasta la
deportiva, festiva y familiar ), impidiendo el libre acceso a bibliografía,
clasificando por categorías de control y sospecha a toda la población,
dejando sin trabajo a muchos, llevando a las cárceles y torturas y hasta la
desaparición y muerte o expulsando u obligando a irse del país. Se
impusieron programas, textos escolares y liceales con silenciamientos al
cubo.
Pero esa tragedia tuvo otra cara. La experiencia colectiva, de
sacudimiento, estremecimiento, sufrimiento, extrañeza profunda, silenciosa
en cada
conciencia individual, alumbró también silenciosamente una percepción más
intensa de la dimensión del desprecio a un diferente por su cultura, raza,
religión, ideas, rasgos o hábitos sexuales, de vestimenta y hasta del
corte de pelo. Desprecio unido al voluntarismo activo para perseguir,
obligar, coaccionar, forzar, manipular sino ejecutar.
Muchos uruguayos desde sus silencios forzosos empezaron a reflexionar sobre
estos temas con una fuerza y autenticidad desconocida. ¿Cómo fue posible que
nos envolviese una tal tragedia? Y por primera vez encararon críticamente
los habituales textos oficiales, todos, también los anteriores , de cara a
la corta historia nacional, llegando hasta las raíces, la traición a Artigas
y el exterminio en Salsipuedes de tribu. En estos años hemos ido
descubriendo que fueron varios los que se lanzaron a rastrear cuanto
material hubiera, en particular los que había empezado a recopilar en
solitario hacia 50 años Don Eduardo Acosta y Lara y publicado en La Guerra
de los Charrúas en 1961 y Período Patrio en 1970).

Así, fue a instancias de los silencios dictatoriales que se abrió la
comprensión a los silencios impuestos sobre el genocidio de Salsipuedes. Y
emergieron sus primeras socializaciones., justo en el momento en que
estábamos derrotando la dictadura, haciéndola retirarse. En 1984, sin
coordinación ni conocimiento mutuo, hubo dramatizaciones sobre Salsipuedes,
por primera vez en Uruguay: una perfomance de una plástica duraznense, en el
Teatro del Notariado y una pieza, producto de la propia investigación ,
guión, puesta y co-actuación de Alberto Restuccia en Teatro del Centro.
Afloraban de esa forma los atisbos de la nueva sensibilidad y conciencia
que brotaría de múltiples manantiales en la pasada década de los 90, .

Silencio SEIS De los restos de víctimas y victimarios

Persiste hasta en la tradición local, que identifica una Laguna del
Silencio en Salsipuedes, en donde se habrían hecho desaparecer las pruebas
de matanza de tantos indígenas incluidas mujeres y niños, pero también
muchos brasileños y argentinos que actuaron secretamente como tropas
mercenarias de refuerzos a los regulares estatales uruguayas comandados por
el Presidente Gral Rivera.
O los enterraron en el mismo sitio. Que “es lo pior de Salsipuedes”, según
La Vieja Sara, una de las peonas indias de la estancia de Durazno donde
nació el padre de Miguel Pereira y que se convirtió en su abuela postiza.
Miguel es tataranieto de una de las chinitas sobrevivientes cautivas dejadas
al paso por Durazno. Reporteado para El Laberinto, recordaba que la Vieja
Sara le dijo: “Cuando matan al charrúa en Salsipuedes, lo pior no es que lo
hayan matado, sino que muchos de ellos no saben que están muertos. Lo pior
no es que hayan hecho lo que hicieron, lo pior no es que hayan mentido hasta
ahora, lo pior es que los enterraron todos juntos-” Te lo decía y se
desesperaba”. Miguel tardó en entender porque le desesperaba eso, al
averiguar la relación de los charrúas con la muerte, andar un primer tiempo
con los huesitos porque ellos no sabían que estaban muertos, que si no les
enseñas a los muertos que están muertos, no se enteran que lo están.
Se de amigos y amigas que han desafiado estos silencios en las riberas del
Salsipuedes y han derramado sus lágrimas al asumir hayes de dolores sin fin.
Un querido folklorista , Alán Gómez, creó incluso a raiz de tales
aproximaciones una serie de temas. Como El Charrúa está Aquí.

Silencios SIETE En las piedras.

Aunque para varios de nosotros se han convertido en sinfonías sin fin,
persisten silenciosas las piedras recogidas y arregladas en círculos, medias
esferas, conos o trabajadas con amor, arte y precisión.
Las detectamos también en Salsipuedes cuando a fines de 1997 preparábamos El
Laberinto. Cerca de una de las Cuevas del Tigre, donde se ocultaban los
ejércitos, está el Cerro del Tigre, donde quedan desparramadas las que
constituían uno de los anillos de espiritualidad, donde sólo seis años antes
de ser allí mismo convocados, engañados y masacrados, realizaban sus
practicas de estados alternos de conciencia, según prácticas chamánicas
universales seguidas desde hace unos 50 mil años. Tales anillos y otras
petroconstrucciones están prácticamente a lo largo de toda esta nuestra
Tierra Charrúa. Como hemos venido confirmando sin parar en estos últimos
años con varios amigos aquí presentes. Quiero finalmente mencionar dos de
estos datos posteriores a la publicación del Laberinto de Salsipuedes a
comienzos de 1998. Empecé esa serie con una portada que recogía en primer
plano uno de los conos pétreos localizados en el Valle del Hilo de la Vida,
es decir, del agua, muy cerca de Minas, en la misma zona de las fuentes
actuales de las mejores aguas minerales comercializadas actualmente.
Se han sumado hallazgos similares en múltiples lugares, al norte del
Departamento de Durazno, sobre el Río Negro. Y un caro testimonio de una
señora oriunda de Rincón de Ramírez, Molles de Porrúa, que tiene recuerdos
muy nítidos cuando acompañaba a su padre hasta las costas del Salsipuedes a
pescar. Jugaba con sus hermanos en las cercanias Me describió
detalladamente que por los años 1940 lo hizo trepando conos pétreos iguales
a los reconocidos y fotografiados en Minas, como en Salto y otros lugares.
Esta misma señora, Nora Magdalena Pereda Harambillete, que tiene 65 años,
además me regaló esta piedra boleadora, una de las que ella recogió en esos
campos del Salsipuedes. Dicho sea de paso, es la única boleadora que poseo,
ya que no retiro instrumental lítico de ningún sitio.
Como hay decenas de miles de piedras boleadoras de todo tipo recogidas a
lo ancho del país, y nunca se había meditado ni estudiado respetuosamente
sus características, lo habíamos supuesto casi como piedras bobas. Ha sido
también Miguel Pereira quien en estos años se ha empeñado en razonar sobre
la perfección ingenieril que demuestra la elaboración precisa de estas
geometrías. Quienes las han empezado a calibrar hablan de un alto grado de
precisión en sus caracteres aerodinámicos, pulido y formas exactas.
Prepararlas hoy con instrumental avanzado no parece cosa sencilla.. Y las
había de diferentes formas para cumplir funciones
muy variadas en la caza o los combates contra invasores y expoliadores.

SIMPLEMENTE SILENCIO
Es al que me llamo ahora y creo debemos habilitar frecuentemente mcada uno,
por la necesidad de escucharnos y comprendernos más, aún y principalmente
en el debate y la polémica limpia y fundamentada..

Florida, Casa Municipal de Cultura, 11 de mayo 2001-05-09
Rodolfo Porley Corbo / Comunicador Investigador Independiente
P. Vázquez y Vega 1080 / c.p. 11300 Montevideo
Tel 7090863 e- mail: porley@chasque.apc.org
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